
Como último día del año, siempre tienen que ocurrir cosas, pues bien, yo me llevo la primera satisfacción para este año que entra en el cuerpo. La satisfacción de ver cómo se le caía la cara de verguenza a un tipo después de acusarme de robo en la tienda de su mujer. Lo peor de todo es que ese tipo hace ya muchos años que lo conozco porque es el dueño de la papelería de mi barrio. Lo mejor, la cara de pelele que se le ha quedao cuando lo que creía que había robado no era de la tienda. SUBNORMAL. Es que gente así, de verdad, que dan pena, sobre todo cuando le ves con toda la cara de felicidad y el artículo supuestamente "robado", enseñándoselo a su mujer (pero es que encima ha tenido la cara dura de ir con ronroneo y metiendo la mano en mi bolso), creyéndose por un segundo el héroe del fin del año. No le he dicho nada comparado a lo que podría haberle dicho, he sido bastante pardilla, porque si hubiera sido otra...a saber la que podría haberse armao (y más en mi preciado barrio). En fin, que nunca dejan de sorprenderte en el momento que menos te lo esperas. Supongo que así será la vida. "Pa cagarse".